Transcripción
del Programa "Páginas Corales" ,de Ana María Ottaviani,
emitido el 9 de Junio de 1996 por Radio Clásica:
Hoy recorreremos las páginas Corales de la vida de
Eduardo Vallejo,
músico
intuitivo de gran sensibilidad y percepción musical que nace hace 45
años en el barrio
de Villa Lugano, Buenos Aires, República Argentina.
Hijo menor de ocho
hermanos se
cría en un ambiente donde la música enmarcaba lo cotidiano y lo festivo.
En sus
recuerdos, Lugano significa su raíz, su fundamento de
vida tanto a nivel
personal
como musical, y al cual le debe todo lo que es como
músico y a la tradición
de la
familia en el canto.
El nombre de
Cantoría Lugano que lleva el más
importante de sus
coros es un
homenaje a ese lugar.
Eduardo Vallejo cursa sus estudios
secundarios
en el Colegio
Saleciano Santa Catalina donde el compositor argentino
Enrique Albano
fue su maestro de música.
Este maestro le impuso una disciplina cultural
y de
escucha de la música.
Al finalizar sus estudios secundarios de los cuales
egresa como maestro entra en la
carrera de Psicología, placentera tarea que
de allí en más
comparte con la música.
Con un compañero de tareas incursiona en el
canto como
tenor, pero se da cuenta
que su vida era en realidad la dirección.
De
todos modos
aprendió mucho desde el lugar de cantante, ya que es muy difícil
ser
director sin ser
cantante.
A los pocos meses forma su primer coro en la Parroquia del
Niño Jesús.
Este fué el inicio de lo que sería Cantoría Lugano. Al no poder escribir
sus propias
partituras, se impuso el estudio de la música con Guillermo Brizio,
quien dirigía el
Coro de Cámara del Lagun Onak. Luego, conoce a Carlos López Puccio,
que por
aquella
época dirigía el coro 'Nueve de Cámara' , quién lo impulsa a continuar
sus
estudios de piano con Alba Rosen y a sistematizar otras áreas de conocimiento
musical. Así fue alumno de Juan Schultis y de Guillermo Graetzer Aún
dudando si su
verdadera vida era la música o la psicología, trabaja como docente de
música y
Cantoría Lugano crece y adquiere prestigio. Su paso por la Escuela de
Expresión
Musical le brinda un planteo lógico, más psicológico que musical,
combinación
esta que lo colocan en una corriente inédita en Bs.As.
Es una corriente
que da cuenta
de lo que sucede en los procesos mentales cuando
están en la génesis
del
pensamiento musical, como se da y como se organiza todo
esto desde el
punto de
vista de la cultura y de lo que te propone la cultura con una
estructura
determinada de
la cual aun no se ha podido salir a pesar de los nuevos
lenguajes.
Por
supuesto
Eduardo Vallejo termina sus estudios de Psicología y trabaja en
hospitales
durante
tres años y medio, pero al fin la música se impuso y hoy esta
totalmente dedicado a
ella.
Dirige los coro de primaria, Secundaria y adultos del Colegio
Cardenal Newman,
es director por concurso del coro de la Facultad de Agronomía de la
Universidad de
Bs.As. y también dirige los coros Sinfónico y de Cámara de Cantoria
Lugano.
El
trabaja sobre el aspecto vocal, rítmico interpretativo, gestual y comunicacional.
Esta captación grupal se hace desde la individualidad, interactuando entre
todos de
manera
que lleguen a dar un lenguaje expresivo total, pero alcanzando un punto
de
equilibrio
que cumpla el objetivo: que el mensaje musical llegue al público.
Todo
público va con
una fantasía que debe ser tenida en cuenta en el espectáculo todo.
El
coro debe ser
un recipiente de esa fantasía. . .
Eduardo Vallejo ha compuesto dos
obras, pero su
actuación mas destacada dentro
de la composición es como arreglador
Fundamentalmente, él valoriza el lenguaje musical
por sobre el texto
de la obra.
Dicho
texto es una necesidad cultural que llena un vacío que no logra introducir
la música
porque no todo el mundo puede cantar la misma estructura y unificar
un código de
comprensión.
El lenguaje musical es comunicacional, es un significante
que contiene
un significado
con parámetros diferentes a los significantes del lenguaje
oral y escrito,
pero comparte
los mismos niveles de tensión y distensión que tiene la
música.
Si de
chicos nos comunicáramos con música no necesitaríamos una sola palabra.
Eduardo
agrega que es una pena que a veces los músicos se acerquen a una obra
desde
el
texto y no desde la música misma .